El liderazgo sano

El libro de Jeremías apunta fuertemente a un Dios que es fiel frente a un pueblo que no lo es. El profeta llorón [Jeremías], traía un mensaje que confrontaba el pecado del pueblo. Jeremías era un joven que fue llamado por Dios para ser su voz en la tierra para el pueblo de Judá.

Tan pronto Jeremías comienza su ministerio (Jeremías 1), ya los capítulos siguientes son muy intensos. En el capítulo cinco, Jeremías dirigido por Dios da unas palabras que responsabiliza a un sector en particular a causa de la condición del pueblo:

“Me dirigiré a los líderes y les hablaré;
porque ellos sí conocen el camino del Señor y las demandas de su Dios” (Jer. 5:5a NVI)

El versículo cuatro exhorta que el pueblo no conoce a Dios y el cinco concluye que la razón por la cual el pueblo no conoce a Dios es porque los líderes no están haciendo su trabajo. Estos versos dan una clave que tiene que ser base para la iglesia de hoy, para que se construyan iglesias sanas, ministerios sanos, familia sanas, tiene que haber un liderazgo sano. Lo que vivimos actualmente en nuestra sociedad es la respuesta a la irresponsabilidad de los líderes en las iglesias y eso me incluye a mí. ¡El diablo no tiene la culpa! La tenemos nosotros por dejarnos usar por el diablo.

¿Cuantas iglesias conoces que están enfermas? Iglesias que actualmente lo que se predica desde el altar pura hipocresía, heridas, críticas, juicio. ¡El púlpito está infectado! Cuando un liderazgo está enfermo, lo que la iglesia producirá será enfermedad. Por más campañas de oración, ayunos de Daniel, coberturas apostólicas, la iglesia hasta que no sane sus heridas, seguirá produciendo ministerios infectados.

Es interesante como el juicio de Dios para el tiempo de Jeremías recayó sobre todo el pueblo, pero la responsabilidad Dios la delegó al liderato. Urge que el liderato de nuestra iglesia sea sanado, por la sangre del Cordero. Que las personas que están en lugares de influencia vuelvan a mirar a la cruz. El liderazgo sano habla de una espiritualidad sana. Los líderes que provocan pleitos, problemas, situaciones y alteran todo el sistema de la iglesia tienen que dejarse sanar por Cristo. Ciertamente, el día del juicio, cuando vayamos a la presencia de Dios y tengamos como abogado a Jesús, que él pueda salir a nuestra defensa sabiendo que tú como líder fuiste de aquellos que provocó la sanidad al cuerpo de Cristo.

Pastor, ¿cómo sé si soy sano o estoy infectado? Muy buena pregunta. Jeremías en el próximo capítulo dice la respuesta:

“Así dice el Señor: “Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.” (Jer. 6:16 NVI)

Jesús en su vida ministerial habla en uno de los siete “Yo soy”, que dice basado en el evangelio de Juan, “Yo soy el camino”. No es casualidad que Jeremías haya pedido que se examinara en qué camino estaba el liderazgo del pueblo, cuando estaba fuera de la voluntad de Dios.

Afirmo, detente, has una pausa en tu vida, mira lo que está a tu alrededor, probablemente veas “infección” en tu ministerio, vuélvete al camino, a ese único camino que le da la sanidad al liderazgo en la iglesia, volvamos a Jesús y te aseguro, que tu iglesia, ministerio, liderazgo y familia será sanada por Aquél que murió por ti y por mí para traer perdón de pecados y sanidad al pueblo.

Peter E. Rivera-Fuentes (Jr.)

© 2017 Pote de Sal 

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