Que lo escuche el Padre

En una ocasión disfrutaba de un buen tiempo de adoración en una iglesia. En medio del servicio, una de las chicas que cantaba con el grupo, comenzó a fluir en un cántico espontáneo y le decía a la congregación que en ese momento no se dejara llevar por la letra de una canción. Sino, que cada cual cantara su propia canción.  “Mi propia canción?” pensé. Eso quedó en mi mente. Es cierto, todos tenemos una canción diferente. Mi canción es mi historia, lo que Él ha hecho en mi, lo que yo siento por Él. Nadie puede hablar o testificar de lo que Dios ha hecho en mi vida mejor que yo.
Tal vez te has encontrado en algún momento con la interrogante en tu mente de cuál pudiera ser tu llamado. Unos tienen el don de enseñar, predicar o cosas específicas como esas pero, partiendo de que la adoración no se encierra solamente en el cántico y la música, todos hemos sido llamados para ser adoradores. Que nuestra vida sea la canción que el Padre quiere escuchar. Para eso fuimos creados y el mundo debe conocer a través de ti lo que Dios ha hecho en tu vida.
En el libro de Lucas capítulo 19 desde el versículo 28 en adelante habla de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Al llegar “todos sus seguidores gritaban y alababan a Dios por los milagros que Jesús había hecho, y que ellos habían visto.” Anunciaban y daban testimonio a todos de quien era Aquel que hacía su entrada. Unos fariseos le dicen a Jesús que detenga a estos que gritan, mandándolos a callar. A lo que el Maestro responde: “Les aseguro que si ellos se callan, las piedras gritarán.” (TLA)
Estoy segura que los que aclamaban a Jesús eran gente agradecida, que al verlo recordaban lo que Él había hecho en sus vidas. Fueron testigos de su poder y entendían que debían darle gloria y honra a Dios. Creo que es muy necesario recordar quien es Él para recordar quienes somos nosotros y para qué fuimos creados.
Ninguna otra cosa podrá llenarnos más que adorarle. Es nuestro propósito, nuestro llamado, nuestro diseño. No dejes que las piedras hablen por ti. Él te ha dado tu propia melodía. Nadie puede cantar tu canción. Habla, canta, grita, testifica, con todo lo que hagas, glorifica a Dios. Vive para darle honra. Eso busca Él cuando pide adoradores en espíritu y en verdad; tu canción, tu vida.
Bendiciones,
Danamarie Ríos Baez 

© 2017 Pote de Sal

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