Fe que no avergüenza

Bendiciones, en esta ocasión quiero hablarles de un tema que es medular en la vida de todo creyente. Como han de deducir por el título, quiero hablar de la fe. ¿Por qué separar este espacio para hablar de la fe? Al igual que tu, he vivido momentos en los que la fe ha sido el motor que me ha motivado a seguir luchando sin rendirme. Todos de una forma u otra hemos sido grandemente bendecidos, pero esas bendiciones usualmente son precedidas por tormentas que casi hunden nuestra barca.

“El aprobado por Dios, vivirá por la fe; pero no me agradará si por temor se vuelve atrás.”

Hebreos 10:38 (PDT)

¿Cuántas veces has orado y no vez respuesta? ¿Cuántas veces has esperado y no recibes lo anhelado? ¿Cuántas veces has creído necesitar algo y no lo pudiste alcanzar? ¿Cuántas veces has visto levantarse un muro entre personas que amabas y tú? ¿Cuántas veces has tenido la intención de subsistir en un ambiente de paz y todo conspira en contra de tu tranquilidad? ¿Cuántas veces has dado lo mejor de ti y “nadie lo ha notado”? ¿Cuántas veces has sentido a la traición tocar tu puerta? Y si continúo haciendo preguntas seguramente tendrás una respuesta para cada una de ellas. Sin embargo, la buena noticia es que aún estás de pie. Nada de lo anterior ha logrado sacarte de carrera.

“Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no
caemos en la desesperación. Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos.”
2 Corintios 4:8-9 (NTV)

En esos momentos donde sientes que el mundo se te viene arriba, es donde la fe que un día abrazamos se hace latente y vibrante. Son los momentos en los que ponemos en acción lo que hemos predicado, escuchado, leído, etc. Es la gran oportunidad que tenemos para mostrar de qué estamos hechos; que nuestra fe es firme, genuina e inquebrantable. Esto no significa que no tendrás tiempos de tristeza, de llanto, de dolor… Pero esos sentimientos deben ser pasajeros, debido a que la fe te garantiza que todo estará bien.

“Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan.”

Romanos 8:28 (TLA)

Jesús nos advirtió que en este mundo tendríamos que sufrir aflicciones, pero junto a esa advertencia nos ponía en perspectiva que debemos tener fe, porque ya él ha vencido a este mundo (Juan 16:33). La fe es el paracaídas, el salvavidas, el trampolín, la almohada, el muro en el que podemos refugiarnos con la seguridad de que todo estará bien. ¡Sí, todo va estar bien! No serás avergonzado, todo lo vivido han sido los pretextos de Dios para llevarte a crecer y que puedas alcanzar todas las bendiciones que desde la eternidad él diseñó para ti. ¡Levanta tu cabeza, sacude tus pies y sigue caminando!

“Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz conDios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.”

Romanos 5:1-2

Con amor,
Jennifer


© 2017 Pote de Sal

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