FUIMOS LLAMADOS 

Hoy no te quiero abrumar con las experiencias incalculables que pueden afectar o alterar mucho más de lo usual la vida de nosotros los “Hijos de Pastores”, más bien quiero que recorramos juntos un pequeño viaje (te doy a escoger el medio) uno lleno de fe, esperanza y satisfacción. Comencemos esta travesía cargada de emociones.

Si bien es más que evidente que un hijo de Pastor lleva consigo un sello “peculiar” y casi “eterno”, también es cierto que gozamos de momentos memorables, únicos y especiales; tanto así que en mi caso en particular añoro ser “Hija de Pastor” nuevamente. Tranquilos, no he perdido el juicio; estoy totalmente lúcida y cuerda, créanme. Compartiré brevemente el trasfondo de mi historia, para darles un poco de claridad en cuanto a lo “descabellado” que pudiera sonar lo que acabo de mencionar (pueden respirar)

Por espacio de 16 años, estuve navegando en esta hermosa barca llamada “La Pastoral”. Tuve el privilegio de vivir en el ministerio, dos etapas que son trascendentales en la vida de todo ser humano, hablamos de la niñez y adolescencia. Fueron muchas las experiencias vividas, unas extraordinarias, otras maravillosas y otras de gran desafío, pero el foco nunca se perdió “Fuimos llamados”. En estos 16 años no pude ser cómplice de mis padres como me hubiese encantado serlo en ésta etapa actual de mi vida, ya que ambos descansan en los brazos del Señor, aunque reconozco que ellos se sentían reconfortados cuando los abrazaba sin aún tener alguna idea del suceso que estuviesen enfrentando.

Fui testigo de cómo el obrar del Maestro en nuestro hogar; fue la orden del día. Esto sin contar las cientos de experiencias espirituales; donde hoy día podemos expresar “El Señor la sacó del parque o se fue por encima de los gandules”. Reconozco que me tienta la idea de ser aquella pequeña que se quedaba dormida debajo de un banco de la iglesia, la que mamá consentía y a la que papá nunca le soltaba la mano, eso me enseñó a ser fuerte. Las responsabilidades de liderato de estos tiempos son mucho más retantes que las de aquella niña que se convirtió en una adolescente, y que en aquel momento tenía otros intereses.

Hay un principio que se debe tener presente y que quiero transferirlo, y es que no tuvimos voz ni voto para formar parte de la Pastoral, no hubo convocatoria alguna; realmente si nos preguntaran si queremos integrarnos en esta gran responsabilidad, a mi juicio creo que escucharía un “NO” rotundo, de esos que suenan bien estrillado. Pero la realidad es que fuera de la preocupación que una noticia de éste tipo pueda traer a nuestras mentes, existe una verdad que anula todo sentir que vaya en contra de esta nueva aventura. Y se preguntarán, pero Bethzaida de que verdad me estás hablando? Esto se trata de una elección, Dios Padre nos escogió para este ministerio, nos señaló para una gran encomienda sin lugar a dudas.

Tanto así, que toma tiempo llegar a entenderlo. Y lo más emocionante del caso, es que El sigue recordándote que te sigue eligiendo, y un ejemplo de esto que les digo lo viví recientemente, cuando recibí unas palabras de aliento, uno de esos domingos lluviosos y fríos, se me acerca una mujer que admiro, respeto y amo (una de nuestras ancianas) y abrazándome me dice: “Cuán orgullosos estarían tus padres, de ver todo lo que has logrado”; me embargaron las emociones (soy llorona). Estos son los momentos que sin duda alguna agradezco al Padre por las oportunidades y razonando logro entender que fue precisamente El quien trazó un plan para mi vida. 

Cuando realmente llegas a comprender que no se trata de ti, de tus padres y mucho menos de lo que les ha tocado experimentar, entonces te tengo noticias, haz subido un escalón dentro de este caminar, haz crecido. Dentro de multitudes Dios se empeñó contigo, te escogió, algo El pudo ver más allá de lo que el hombre aún en su humanidad no ha identificado. 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 8:28)

Te invito a que no des paso a un debate con Dios, al fin y al cabo con él “perderíamos” todos los casos para conquistar propósitos (ganancia). No olvides que donde tú ves una pieza de fantasía, El ve kilates. 

Con Cariño,

Betzy!

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