Que no se me olvide

OK. Lo admito… hablo sola. Lo curioso es que me gusta. Yo me auto regaño, me auto-felicito cuando hago las cosas bien, me doy mis propios halagos, y hasta me relajo a mí misma cuando cometo errores. Y parecerá cosa de locos, pero lo que hago lo encuentro saludable para mí, porque estoy haciendo cosas que encuentro necesarias sin esperar que alguien las haga por mí (el felicitarme, como ejemplo, o regañarme y halagarme). Y si alguien de la Biblia se hablaba a sí mismo, era el salmista David.

Uno de mis Salmos favoritos es el Salmo 103; y en el mismo, David le habla a su propia alma. Me encanta cómo él se tomó el tiempo de recordarle a su alma la importancia de bendecir el nombre del Señor, y las razones por las cuales se debe hacer. Y es que, hay momentos donde se nos olvidan esas razones, porque vivimos ajetreados con quehaceres y no nos damos cuenta.

David le decía a su alma, que no se olvidara de los beneficios de Dios (y mira que hay muchos). Le recuerda que todos sus errores Dios los había perdonado, como también había sanado sus dolencias. Y esto es importante, porque en la vida no podemos correr con heridas del pasado, sino recordarnos que Dios está dispuesto a sanarlas TODAS, si nosotros le permitimos así hacerlo.

Otro recordatorio que David menciona, es que Dios es quien rescata del hoyo nuestra vida. Hay momentos que nuestras mentes se nublan y rápidamente pensamos que no hay salida, pues no vemos luz al final del túnel. Pero Dios ofrece rescatarnos del hoyo en que caigamos, de la oscuridad que nos pueda rodear.

“El que te corona de favores y misericordias.”— es otra parte del verso 4 que me hace meditar en cuántos favores, cuántas ayudas, oportunidades, puertas, ventanas (puedo seguir mencionando) me ha dado Dios, sin yo merecer ni una sola cosa. Su misericordia se ha prolongado en tu vida y la mía.

Por eso y muchas razones más hay que darle gracias. Por eso y muchas razones más no se nos puede olvidar alabarlo, darle el primado y el lugar que se merece en nuestras vidas. El Salmo 103 nos servirá de recordatorio a todos, de la inmensa fidelidad de Dios para nuestra casa, la cual no debe ser olvidada.

Te comparto el pasaje bíblico de Salmo 103: 1-8:

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.
Jehová es el que hace justicia
Y derecho a todos los que padecen violencia.
Sus caminos notificó a Moisés,
Y a los hijos de Israel sus obras.
Misericordioso y clemente es Jehová;
Lento para la ira, y grande en misericordia.

Un abrazo,
Shirley.

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