Marcadas

“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” (Salmos 139:23-24 TLA)

Todas hemos pasado por momentos duros en la vida, algunos quizás más fuertes que otros, pero hemos experimentado el dolor. La realidad es que ante este comenzamos a cegarnos y centrarnos en que “esto solo me sucede a mi” y no es así. Muchas mujeres han pasado diversas situaciones que han dejado grandes cicatrices es su interior, pero hay otras que aún mantienen sus heridas abiertas e ignoran que en algún momento pueda haber sanidad para ellas. Si te identificas con alguna de estas dos mujeres te invito a que continúes leyendo.

En la vida determinamos si nos detenemos o continuamos hacia adelante a pesar del dolor. Es fácil decir “¡Basta!”, “Me rindo”, “No lo lograré”, “Es muy difícil” , “Cada vez es más doloroso” o la famosa frase “Hasta cuando…” pero que difícil se nos hace que en medio del dolor podamos decir “Sé que puedo salir adelante” , “esto es solo pasajero” ,”vendrá un tiempo mejor”. La diferencia entre una actitud y otra es determinada por ti misma y es la que te ayudará a alcanzar vivir a plenitud.

“…porque del corazón salen los malos pensamientos” (Mateo 15:19a)

Dicen que todo comienza en nuestra mente y no se equivocan. Cuando un pensamiento es puesto en nuestra mente y comenzamos a alimentarlo le estamos haciendo espacio para que habite ahí, el error es dejarlo que eche raíces pues se arraigan hasta nuestro corazón, pero si trabajamos en controlar aquellos pensamientos negativos y transformamos nuestra mente en medio del dolor que estamos experimentando encontraremos sanidad para nuestro interior. No hay sanidad si no hay dolor. No hay una marca o un testimonio que puedas contar sin antes ser herido. A pesar de que te sientas rota, quebrada, inservible o incapaz de salir adelante ¡Hay una oportunidad para ti!

Muchas veces callamos e ignoramos todo lo que nos pasa y comenzamos a guardar todo en ese baúl invisible donde creemos que podemos deshacernos de cada suceso acontecido por nosotras mismas, pero no es así. Sanidad no es recordar constantemente todo aquello que nos hizo daño u oprimirte con tu pasado. Sanidad es ser libre. Es cierto que en este punto viene a nuestra mente ¿Cómo puedo llegar a ser libre? Mi respuesta es simple: Entregándote. Entrega todo lo que eres a quien te creo, no luches más contra esto por ti sola. El deseo de todas es ser libres y vivir confiadas. En el Salmo 37:4 dice “Entrégale a Dios tu corazón y él te dará lo que más deseas”. Quiero que entiendas que toda esperanza se alcanza cuando depositamos nuestra confianza en alguien que cumple promesas. Aunque el dolor este presente hay algo mayor en nuestras vidas si nos aferramos a Dios y es el AMOR. Cuando lloramos, gritamos, nos cuestionamos una y otra vez en los momentos de soledad o en las madrugadas es Su amor que viene como un susurro y nos dice ¡Yo estoy aquí!

” He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres…” (Génesis 28:15a RVR1960)

La parte que más amo de Dios es que el restaura las cosas pasadas en nuestra vida para darnos una nueva esperanza, en esto consiste la libertad. Sin importar cuál sea tu pasado o lo que te haya tocado vivir creo firmemente en que Dios utiliza cada proceso o experiencia desde la niñez para construir mujeres fuertes que no se derriban ante las adversidades, sino que caminan hacia adelante, aunque el camino se torne difícil, frío y oscuro. El dolor, la aflicción y las lágrimas llegan, pero son temporales, tú decides ser la mujer que vive sumergida en esta habitación o aquella que en medio de su aflicción ata una esperanza de que pronto saldrá de esta.

“Más yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas.” (Jeremías 30:17a RVR1960)

Hacia ti hoy se extiende una oportunidad ¿Qué mujer quieres ser? Hoy puedes tener una nueva experiencia que transformará esas marcas del pasado; Dios está dispuesto a restaurar tu corazón ¿Lo permites?

»Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto. (Isaías 43:18-19 NTV)

Bendiciones

Yaileen Caba

 

© 2016 Pote de Sal

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