Líder en tiempos de ruinas

¡Saludos y bendiciones!

Que grato volver a contactarme contigo por medio de este escrito. Es para mí más que un honor poder abrirte mi corazón y compartir contigo parte de mis experiencias y del conocimiento, que por la gracia de Dios voy obteniendo en este camino llamado vida. Te animo a que tomes este tiempo y recibas esta enseñanza, que aunque para algunos no sea nueva, no deja de ser importante el recordarlo.

En esta ocasión, me tome un tiempito para leer y auscultar temas que son de importancia para líderes. Considerando lo anterior, estableceré unos puntos sumamente importantes que debemos poseer cuando nos encontramos en una posición de liderazgo. Vale aclarar que aunque este año no hayas sido elegido para ocupar un cargo, eso no quita lo que ya Dios depositó en ti.

Líder en tiempos de ruinas

Dicho lo anterior, en esta oportunidad quiero utilizar a Nehemías como un gran ejemplo de lo que es ser un líder en tiempos de ruinas. Los primeros seis capítulos de este hermoso libro, le podríamos llamar “El diario de un líder”. Son tantos los detalles vitales que este hombre nos muestra tanto en lo que decía como en la forma en la que se condujo, que merece que lo miremos con detenimiento. Aunque el presente escrito no podrá ser lo suficientemente extenso para que hablemos como yo quisiera, los siete puntos que vamos a mencionar son los que considero más importantes a identificar como base de nuestro liderazgo.

Cuando hagan cualquier trabajo, háganlo de todo corazón, como si estuvieran trabajando para el Señor y no para los seres humanos. Colosenses 3:23 (PDT)

1. Pasión por la obra

• Nehemías casi no podía dormir al enterarse de la condición de su pueblo (1:4). Además meditaba en qué podía hacer para volver a levantar los muros. Los líderes necesitamos pasión, entusiasmo y visión. Necesitamos verlo, creerlo y anhelarlo nosotros primero para que los demás puedan trabajar igualmente apasionados.

2. Mantiene los pies en tierra

• Un buen líder sabe reconocer los tiempos que vive, la realidad y las circunstancias bajo las que se encuentra. No engaña ni se basa en ideas falsas para convencer y retener a las personas (2:17 / 4:19-20).

3. Habilidad para motivar

• Un líder motiva e inspira a otros a que descubran lo mejor de sí mismos. Debes tener la habilidad de expresarte de forma clara y sencilla para que todos entiendan y se enamoren de lo que ya tú visualizaste. Reconoce y da mérito a quien lo merezca, así como hizo Nehemías (2:18 / 4:14).

4. Confía plenamente en Dios

• ¡Que tu fe en Dios se vuelva contagiosa! En estos primeros capítulos vemos constantemente a Nehemías elevando oraciones breves, específicas y silenciosas. Cultivando una relación con el Padre no empece al ambiente. Así mismo, continuamente les recordaba lo bueno que había sido Dios y de su incuestionable protección. El líder aunque en ocasiones pierda la fe en sí mismo, sabe que el Dios de la obra seguirá en control (2:20 / 4:4-5 / 5:19 / 6:14).

5. Resiste ante la oposición

• Nehemías enfrentó críticas, burlas, señalamientos, calumnias, entre otros. No obstante, él no permitió que se adueñaran de su corazón el odio, el desanimo ni la venganza (4:11-14 / 6:2-4). El enojo expresado por la razón correcta en el momento correcto es apropiado y saludable, pero guardar rencor no lo es (Swindoll, 2007).

6. Disponible para trabajar en equipo

• Un buen líder no es el que únicamente da instrucciones, es el que las da pero también pone manos a la obra. No solo dice vayan, es el que dice vamos. Para que los demás trabajen en nuestra visión debemos ser los primeros en salir a empujar la carreta (4:21-23 / 5:6-10 / 5:16).

7. Determinado a cumplir objetivos

• Cuando Dios inunda tu corazón de Sus propósitos y sueños, no hay nada más satisfactorio que sentarte y contemplar de manera real lo que un día estuvo en tus pensamientos. No es velocidad, es constancia y perseverancia. El Dios que nos entrega sueños es el mismo que desde el nacimiento nos ha dotado con la facultad de cumplirlos. No dejes que los temores te detengan y roben tus sueños (6:15-16).

El año 2016 pensaste que te tragaba, pero aún estas aquí. En cambio, el 2017 no tiene que ser como los años anteriores; cada herida, cada victoria, cada experiencia, cada lágrima, cada carcajada, cada frustración, cada satisfacción era justo lo que necesitabas para ser el líder que Dios quiere que seas. ¡Respira profundo y sécate las lágrimas que hay mucho más por conquistar!

Tarea: Líder, favor leer los primeros seis capítulos del libro de Nehemías.***

Con amor, 

Jennifer Maurás

©2017 Pote de Sal

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