Perdón

Y sobre todo, ámense profundamente,
porque el amor es capaz de perdonar muchas ofensas
-1 Pedro 4:8

 

Perdonar: tr. No tener en cuenta la ofensa o falta que otro ha cometido.

 

Fueron muchos los temas que contemplé para este escrito. Aún no sé porque terminé hablando del perdón.  Quizás porque sé que para muchos hijos de pastores este ha sido uno de los issues más importantes de su vida.

El simple hecho de ser humanos ya nos expone al dolor en toda su expresión; es parte de la vida. Aún así, muchos hijos de pastores han sido demasiado expuestos al sufrimiento. El resentimiento les ha quebrado el pensamiento, las emociones y el espíritu, llevándolos sigilosamente a vivir sin libertad.

Lo cierto es que la vía más fácil es seguir el camino sin afrontar la realidad. Tal vez por miedo, orgullo o resentimiento, pero es necesario entender que perdonar no es un acto de debilidad, sino un ejercicio que requiere madurez, humildad y amor.

Perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros. -Mateo 6:12 NTV

Jerizomai y afíemi, son dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para el perdón. Ambas tienen definiciones distintas que se complementan entre sí, dándole un sentido más completo al concepto del perdón.  Jerizomai significa “tratar con benevolencia”, mientras que afíemi se refiere a “despachar o soltar”. Pero hay algo que me encanta de esto. El Dr. Luis A. Gómez Chávez, en su libro Un Nuevo Estilo de Vida, expresa lo siguiente:

” …no puede darse perdón a menos que la gracia de Dios esté obrando en el corazón de las partes ofendidas.”

Sin la gracia de Dios en nuestras vidas ¿cómo sabremos el verdadero poder y significado del perdón?  Su amor, al ser puesto en nosotros, nos perfecciona y hace que miremos con ojos de misericordia. Nos permite entender que los que nos ofenden, también tienen la misma necesidad de Dios que nosotros y que probablemente también fueron lacerados y aún no han podido sanar su corazón.

Cuando perdonas (afíemi) sueltas la pesada carga del resentimiento, te liberas de emociones negativas y podrás amar libremente. Al perdonar (jerizomai), también  podrás experimentar y demostrar el valor de la gracia. Es asumir tu responsabilidad de ser una carta abierta, es validar y valorar el ejemplo más alto de perdón y misericordia: Jesús y su sacrificio por la humanidad.

¿Recuerdas la historia de José? Sus propios hermanos lo vendieron y lo traicionaron. ¿Quién pensaría que más adelante tendrían a su hermano frente a ellos necesitando de su ayuda? (Génesis 37-47)  Muchos, en su lugar hubiesen aprovechado su posición de poder y le hubiesen pagado con la misma moneda.  Sin embargo, la historia fue diferente. José, aún con dolor, prefirió perdonar. Si queremos, puede más el amor que la venganza, que el dolor o el egoísmo.

Lo sé, el perdón no es un ejercicio fácil, ni liviano. Perdonar requiere de todo nuestro ser, espíritu y alma. Cuando perdonamos nos liberamos nosotros, pero también a quién necesita ser perdonado. Si aún sientes que es imposible, acércate al modelo perfecto del perdón, Jesús.

Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia.

-Tito 3:4-5 NTV

De todo corazón, 
Miredys

© 2017 Pote de Sal

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