No mires el viento

El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha.

Eclesiastés 11:4 NTV

Recientemente ha despertado en Puerto Rico el interés por la agricultura. Sobretodo en los jóvenes que desean un mejor futuro para nuestra sociedad. Y esto me hace recordar los mejores tiempos agrícolas del archipiélago de Puerto Rico. Para los años 1938-39, Puerto Rico producía un 65% de los alimentos que se consumían, distribuidos para una población de aproximadamente dos millones de habitantes.  Tristemente, eso fue cambiando y hoy en día muchos de los alimentos que consumimos (entre un 75%- 90%) son exportados de otros países, siendo estos de segunda y tercera calidad.

Esto me llevaba a pensar, más allá de las razones políticas-económicas que explican este fenómeno, por qué ya no habían personas que desearan trabajar la tierra como antes. La verdad es que no todo el mundo tiene las cualidades para ejercer esta labor. Labrar la tierra es más que un trabajo, es un arte, pues así se define la agricultura como el arte de cultivar la tierra. Es por esto que el agricultor es un elemento vital en el proceso agrícola, pues es quien desarrolla el proceso con conocimiento, paciencia y con la esperanza de que la tierra dará sus frutos. 

Cuán importante es la función del agricultor, pues “la tierra por si sola no puede dar la cosecha, es el agricultor que hace parir la tierra”. Entonces vemos que el predicador nos lanza una de sus tantas frases que nos hacen sentir confrontados ante una realidad superior a la que la vida terrenal nos somete a diario. Esto no es otra cosa que para ver frutos hay que sembrar, para ver cambios hay que accionar, para lograr la meta hay que tomar decisiones. Ok, Miredys ¿y qué tiene esto de extraordinario para mí?

Albert Einstein dijo una vez: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Veo muchos hijos de pastores que llevan mucho tiempo esperando un cambio en sus vidas, unos haciendo lo mismo sin crecer y  otros dejándole a la iglesia lo que es asunto de ellos. Vamos, si te has acostumbrado a vivir bajo la sombra de tus padres y los demás, si has aceptado lo que otros han determinado sobre ti, si te quedaste en la zona más cómoda para no “incomodar a los demás” eres como ese agricultor que vive esperando “algo” y nunca siembra ni cosecha, porque piensa que no es el tiempo perfecto.

Muchas de nosotros anhelamos que nuestra realidad sea diferente, pero la verdad es que no nos esforzamos lo suficiente para que eso ocurra. ¿Por qué vivir mirando o deseando el éxito de otros cuando Dios ha diseñado un hermoso propósito para nosotros? Solo que si no nos movemos hacia las oportunidades, no esperemos a que ellas lleguen a nosotros. Aún aquellas que se nos presentan en el camino requieren de nuestra acción y determinación.

Hoy te lanzo un reto. No mires más el viento ni las nubes. Pon tus ojos en Jesús. Siembra con fe (Hebreos 11:1) y permítele a Él labrar tu vida, cultiva sueños y confía en que el Dios que te creó proveerá el clima perfecto para tu cosecha. En su tiempo la semilla germinará y en sus manos fructificarás (Marcos 11:24).

¡Confía!
De todo corazón,
Miredys

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Referencias:
  1. http://www.noticiariobarahona.com/2011/05/el-agricultor-es-el-elemento-vital-para.html
  2. http://www.80grados.net/la-agricultura-ecologica-puede-producir-alimentos-para-puerto-rico/

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