Machos Alfa: Sé diligente

Hace unas semanas atrás, en el último escrito de la serie compartimos con ustedes la importancia de saber invertir nuestro tiempo y esfuerzo. Mencionábamos que debíamos ser sabios e invertir nuestro tiempo en cosas que nos fueran beneficiosas, que nos hicieran crecer, desarrollar y mejorar distintas áreas en nuestras vidas. En este escrito quisiera que pudiéramos trabajar con la actitud que tomamos mientras invertimos nuestro tiempo, ya que es la que definirá el producto final durante el proceso. Esto lo podemos aplicar a todas las áreas de nuestra vida. Es de suma importancia que podamos identificar que actitudes estamos tomando consciente o inconscientemente en la manera que nos dirigimos en la vida.

El Rey Salomón considerado como uno de los hombres mas sabios que vivió en la tierra escribió varias veces en el libro de Proverbios acerca de las actitudes. En proverbios 13:4 nos habla acerca de que aquel que es perezoso, ambiciona, desea y sueña, pero nada consigue o alcanza, en cambio el diligente ve cumplidos sus deseos, trabaja, se esfuerza y consigue. Qué tremenda lección nos da Salomón con tan solo un versículo. La RAE define el concepto diligente como aquel que es cuidadoso, exacto, activo, pronto, presto y ligero en el obrar. En otras palabras, es alguien productivo, que cumple lo que se propone y todos sus esfuerzos van dirigidos a conseguir su objetivo. La palabra perezoso es definida como aquel que es negligente, descuidado, flojo, tardo y lento en el movimiento, en la acción de hacer lo que debe. Quizás este sea un buen momento para terminar el escrito y meditar en lo que hemos hablado, pero no, mantente conmigo un poco más e identifiquemos qué actitud tomamos al dirigirnos en la vida, tal vez algo podamos cambiar hoy. 

Es necesario que para lograr alcanzar nuestras metas seamos productivos. Debemos esforzarnos y esmerarnos para que cada paso que damos sea uno que nos lleve a avanzar y no nos haga retroceder. Pablo en Romanos 12:11 nos dice que no seamos perezosos si no que trabajemos con esmero y sirvamos con mucho entusiasmo. Amigo que lees esto, no quiere decir que el tiempo de ocio es malo o que por procrastinar nunca cumplirás lo que te propones. El rey Salomón dice en otro de los libros que escribió que en la vida hay tiempo para todo (Eclesiastés 3:1-10). Creo que los tiempos de procrastinar son necesarios y saludables, ya que hay momentos donde debemos descansar, recargar energías y simplemente aplazar algo por un tiempo para poder enfocarnos nuevamente o inspirarnos. 

El perezoso ambiciona, y nada consigue;el diligente ve cumplidos sus deseos.”

Proverbios 13:4

El problema está cuando permitimos que ese ocio nos controle o cuando procrastinar sea lo que hacemos la mayoría del tiempo y nuestra actitud se vuelva una de pereza y flojera. Cuando postergamos todo para luego y preferimos retrasar lo que merece la atención. Cuando esto se vuelve nuestra filosofía de vida provocamos el estancamiento de nuestros planes, propósitos y metas que se verá reflejado en todas las áreas de la vida. En ocasiones vivimos como si fuéramos a durar por siempre, malgastamos el tiempo, los talentos y dones que Dios ha depositado en nosotros. La vida es corta, la Biblia menciona que es breve, que es como un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece (Santiago 4:14). Es por esto, que debemos esforzarnos, aprovechar bien el tiempo y tener una actitud diligente. Quizás en este momento no ves resultados, has intentado ser productivo, pero no ves que las cosas avancen o que tu esfuerzo es en vano, pero déjame recordarte que todos, tarde o temprano cosecharemos lo que hemos sembrado (Gálatas 6:9). Tu esfuerzo no es en vano, estoy muy seguro de que si eres diligente verás como tu vida prosperará, sentirás la satisfacción de lograr tu objetivo y de que aun queda mucho camino por recorrer porque la carrera no ha acabado (Filipenses 3:14). 

Por otro lado, quizás lleves mucho tiempo con planes en tu corazón, de esperanza y de bien para tu vida, pero sientes que la flojera y la pereza te tienen amarrado. Es tiempo de que te liberes (Juan 8:32), tiempo de que esas cadenas se abran, de que comiences a caminar hacia eso que Dios ha puesto en ti, hacia sus propósitos y planes, que son de bien para ti (Jeremías 29:11). Avanza, pon diligencia en tus pasos, no te detengas, sé consistente, persiste en los tiempos difíciles y conquistarás, cumplirás y verás grandes cosas. Esos planes que parecen estancados, al realizarse te darán la satisfacción más grande que puedas sentir. Te escribo, no sintiéndome o creyéndome la persona más productiva del mundo, sino como alguien que al igual que tú, lucha cada día con esto, no es fácil, pero cambiando nuestra actitud veremos resultados diferentes. Es mi oración que el Dios de los cielos, quien pone el querer y el hacer en nuestros corazones (Filipenses 2:13) nos guíe y enseñe a esforzarnos, a ser productivos teniendo presente que la vida es corta y que debemos vivirla sabiamente (Salmo 90:1). Fuiste creado para mucho más. Que tu vida y esfuerzo puedan ser de ejemplo para que otros hombres puedan conquistar, cumplir y lograr su propósito, metas y planes.

Un abrazo fuerte,

Darío Cortés Dioses

©2018 Pote de Sal

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