Tomar distancia

¿Alguna vez has sentido que hablas o compartes con alguien y terminas drenado? ¿Te ha pasado que se te hace difícil lidiar con una persona cercana? ¿Has ignorado alguna llamada porque al contestar te quita la paz? Si tu contestación es afirmativa en una de estas aseveraciones, significa que debes tomar distancia.

Estaba de camino a verla y sentía una mezcla de emoción y nervios. No sabía si compartiríamos o si desaparecería una vez más. Me había pedido un favor y quería ayudarla. Llegué a su apartamento y toqué a la puerta. Seguí llamando varias veces, pero no respondía. Sabía que estaba dentro, pero no entendía por qué decidió esconderse una vez más. Luego de largos minutos de espera, salió. Estaba dormida, drogada y con un olor fuerte a alcohol. Los planes que teníamos de compartir fueron desbotonándose a medida que pronunciaba sus excusas. Me cansé y le dije que ya no podía más con la situación. Genuinamente quería ayudarla a salir de ese hoyo oscuro, pero no podemos ayudar a quien no se deja. Mientras más me acercaba a ella, más daño me hacía. Fue por eso que decidí tomar distancia con mi madre.

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Tomar distancia no es alejarnos del mundo, no es crear nuestra propia realidad ni vivir como llaneros solitarios. Más bien, tomar distancia es crear ese espacio vital que es necesario para recargar energías, reducir estrés y ansiedad, tener una vista más amplia y más clara. Tomar distancia es disminuir el contacto con las personas que te consumen emocionalmente.

Lo hacemos porque es saludable y esencial para nuestros sentimientos. No importa si es un amigo, un familiar o un compañero de trabajo, si la persona no aporta nada positivo y lo que hace es cargar, creo que es tiempo de tomar distancia.

Como mencioné en un escrito para mi página sobre este tema, no te sientas culpable si quieres tomar distancia. A veces es necesario para nuestra salud mental y emocional. Nadie te puede obligar a tener una relación con una persona si no quieres. En mi caso, cada vez que me relacionaba con ella, terminaba cargada y llorando. Me percaté de que necesitaba desconectarme emocionalmente de ella y entregársela a Dios.

“Sé tu propio palacio o el mundo será tu prisión”.
–Jonh Donne

¿No te ha pasado que mientras más entregas de ti a las personas incorrectas, más te vas perdiendo? Si no cuidamos primero nuestra salud mental y física, seremos prisioneros de los demás. No solo Donne habló sobre esto, sino que Jesús también lo mencionó en la parábola de las semillas que caen en terreno no fértil.

Estas personas no son terrenos fértiles y, por más buenas intenciones que tengamos en ayudarlos, nos hacen daño. Recuerda que tomar distancia de una persona tóxica nos ayuda a sentirnos libres, seguros y en paz.

Si entiendes que es necesario, hazlo. Toma distancia.

Con amor,
Isa Figueroa
lanoviadelpastor.com

© 2018 Pote de Sal

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