Sonríe

Si hay algo que la mayoría de las personas destacan de mí es mi sonrisa, y otros mi risa. Desde que tengo uso de razón he sido una persona alegre. Sin embargo, no fue hasta que cumplí 19 años que descubrí que existía algo más fuerte, profundo y duradero que mi alegría. Al entregar mi corazón a Jesús mi alegría poco a poco se fue transformada en gozo. Entendiendo que la alegría que sentía estaba condicionada a mis emociones, mientras que el gozo permanecía sin importar mis preocupaciones, tristezas o frustraciones. Esto era/es posible porque reconozco que no importando lo que esté pasando, mi vida está en manos de Dios y todo va a resultar en bien; aunque en el momento no entienda.

“Sabemos que Dios obra en toda situación para el bien de los que lo aman, los que han sido llamados por Dios de acuerdo a su propósito.”

Romanos 8:28 (PDT)

¡El servir a Dios no nos hace inmunes a los problemas! A pesar de que el gozo está en nuestro corazón, los problemas en repetidas ocasiones tocaran y hasta derribaran nuestra puerta. ¡Llegan sin aviso y sin invitación, pero llegan! Jesús mismo expresó: “Yo les dije esto para que encuentren paz en mí. En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo (Juan 16:33 PDT).

Ay, y es que existe una gran diferencia entre enfrentar las crisis en nuestras fuerzas o resistir sabiendo que Jesús está atravesando el camino oscuro con nosotros. Ahora podrá parecer imposible de surcar, difícil de conquistar, inalcanzable; y no te juzgo por pensar así. Mismas emociones que sintió Jesús ante su inminente crucifixión. Aunque para él su proceso era insufrible se amparó en la voluntad del padre.

“… se inclinó rostro en tierra mientras oraba: ¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.”

Mateo 26:39 (NTV)

Aunque a Jesús sufrió y le dolió mucho, el sacrificio valió la pena. Su victoria hizo pequeño todo sufrimiento y dolor. Vivencia que no está lejos de nuestra realidad. ¿Cuántos hemos tenido días en los que sentimos que todo se acabó, que nada vale la pena, que no hay solución? Pero al otro día nos preguntamos: “¿por qué yo estaba tan negativo, tan ciego, tan falto de fe?” “Este asunto no era para tanto”. No sabiendo nosotros que las crisis de por sí encierran un maravilloso secreto.

“Nuestros sufrimientos son pasajeros y pequeños en comparación con la gloria eterna y grandiosa a la que ellos nos conducen.”

2 Corintios 4:17 (PDT)

Se vale llorar, se vale entristecerte, se vale enojarse, se vale ser humano. Lo que no que no se vale es que tu sonrisa se apague por algo que es pasajero y pequeño. “… el llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría.” Salmo 30:5 NTV ¡Sonríe!

Jennifer Maurás

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