Cueste Lo Que Cueste

En el libro de Daniel, capítulo 3 se nos narra la historia de tres jóvenes: Sadrac, Mesac, y Abed-nego. Estos jóvenes estaban viviendo bajo el reinado del rey Nabucodonosor, quien decidió levantar una estatua de oro de él mismo. Nabucodonosor levantó esta estatua para que fuera el objeto de adoración de su reino. Las personas debían postrarse ante la estatua tan pronto escucharan los instrumentos musicales (como un tipo de alarma); el que no lo hiciera así, sería echado a un horno de fuego ardiente.

Sadrac, Mesac y Abed-nego hicieron totalmente lo contrario. Ellos decidieron no postrarse ante el ídolo, aún cuando sabían el precio que pagarían al no hacerlo. Le dijeron a Nabucodonosor que el Dios de ellos los podía librar del horno de fuego. Enojado, el rey mando a calentar el horno siete veces más, y arroja a los jóvenes en él.

Para la sorpresa de los que estaban allí, se dieron cuenta de que había un cuarto hombre en el horno y que los jóvenes no sufrían en medio de las llamas. Al final, Nabucodonosor saca a Sadrac, Mesac y Abed-nego del horno y reconoce el poder del Dios de ellos. Esta situación no se aleja mucho de lo que vivimos hoy en día. Recuerda que nuestra adoración es para el Padre solamente.

¿Qué es adorar? Adorar es amar al extremo, que nuestra vida sea de agrado a Dios y lo glorifiquemos a él sobre todas las cosas, en todo lo que hagamos. Eso hicieron los jóvenes en Daniel 3. Demostraron con sus vidas que Dios era lo más importante para ellos, aun en medio de una situación de vida o muerte como en la que ellos se encontraban; cabe destacar que ellos tenían una vida de comodidad sirviendo al rey. Sin necesidad de palabras, ellos con sus acciones honraron a Dios porque decidieron no entregar su vida a adorar al ídolo que levantó el rey Nabucodonosor. Amaron a Dios por encima de todo, costara lo que costara.

Recuerda que en el mundo hay muchas cosas que nos pueden quitar el enfoque de Dios y ponerlo en un segundo plano en nuestras vidas cuando Él debe ser el primero. Cosas como bienes materiales, personas, oportunidades que tal vez tu estabas esperando, pero no están en la voluntad de Dios. Entonces Él utiliza estas cosas como trampolín para ti, pero Dios tiene que ver primero si estás dispuesto a ponerlo primero y agradarlo, independientemente de si las cosas van como tú deseas.

Quiero que hoy te mires un momento. Si quieres, detén tu lectura por un momento y escudriña tu corazón y tus pensamientos y ve si hay algo que quiere desviar tu atención del Padre y esta tomando el lugar que le corresponde en tu vida.

Es completamente normal que nos ocurra esto y más en un mundo que va muy rápido y que nos ofrece tanto. Pero hoy Dios te dio una nueva oportunidad para que lo mires a Él y lo glorifiques con todo. Demuéstrale al mundo con tu adoración que Dios es lo mas importante en tu vida, sin importar lo que pueda pasar, o lo que puedas perder. He aprendido que Dios honra a los que le honran (véase 1 Samuel 2:30). Si por seguirlo a Él has perdido muchas cosas, déjame decirte que has ganado muchísimo y que el Señor mismo te dará mucho más en Su tiempo perfecto. Al final de la historia, el rey reconoció a Dios y honró a los jóvenes porque supieron quién era merecedor de su adoración.

Hoy puede ocurrir lo mismo para ti si le adoras de todo corazón cueste lo que cueste.

Dios te bendiga,
Daina Liz

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