Palpitar

El palpitar del corazón no es otra cosa que su presencia.”

Analicemos esta frase por un instante, al principio parece algo simple pero, tiene un significado mucho más profundo del que podemos pensar. Siempre que estoy delante de su presencia el corazón va de cero a mil en cuestión de segundos. Esto no es para menos, pues no existe nada más bello en el mundo que sentir la presencia de Dios y es que cada momento cerca de Él es único y especial.

Pero, detengámonos por un momento y preguntémonos: ¿Nuestro corazón no late las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana? ¿Entonces, esto no significa que su presencia nos acompaña todos los días de nuestras vidas? En cada instante lo tenemos justo ahí, tan cerquita de nosotros, en cada palpitar.

¿No creen que si vivimos día a día conscientes de esto, entonces es nuestro deber comenzar a compartir con otros lo que experimentamos?

En el libro de Hechos 17 vemos plasmada la segunda misión de Pablo a los gentiles. Específicamente, en los versos 27-28 nos dice “para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.”

No fue fácil para Pablo predicarle a un pueblo Pagano, unos se burlaron, unos se apartaron, pero otros creyeron. Creo que es hora de tomar el ejemplo de Pablo, pararnos en la brecha y salir a predicar de su evangelio. Dejemos que nuestros labios se abran para predicar su palabra y evangelizar a todo aquel que nos rodea. Hagamos que el mundo anhele buscar su rostro. Estoy segura de que cuando le busquen, lo hallarán, pues con tan solo sentir su corazón palpitar entenderán que en él vivimos, nos movemos y somos. Es hora de aprender a ver a Dios en el mundo que nos rodea, en cada cosa, en cada persona, en cada detalle, pues su propósito al crearnos es que le busquemos y le conozcamos.

Hagamos que todos reconozcan que Dios estuvo, está y siempre estará en nuestras vidas y sobretodo recordemos siempre que cada palpitar de nuestro corazón está lleno de su presencia.

Bendiciones,
Neisha

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