El Embudo

Hace unos días escuche una predica de mi pastora, y tengo que decir que me inspiro para escribir este artículo. Podemos decir que fue una iluminación de parte de Dios para compartir lo que aprendí contigo que me lees. El mensaje se basó en el Salmo 34 que se titula (en la versión Reina Valera) “Protección Divina”. Si tienes una biblia, te invito a que la tengas ahí al lado para que lo leas, ya que solo estaré tocando unos puntos, no el Salmo entero.

¿Por qué titule este artículo “El Embudo”? La razón es porque los procesos, para ser visuales, son como un embudo. Esta alegoría la aprendí de mi pastora hace un tiempo atrás por lo siguiente: Cuando entramos a los procesos, estos comienzan con una cierta intensidad (hago la salvedad, de que no todos son así), quizá vamos “viento en popa” y nos sentimos bien confiados… Pero llega un momento en que vemos que la situación intensifica; te duele, te frustras, te molestas porque lo que pensabas que iba bien, tomo un giro extremo y tu adoración no es como antes.

Mi pastora nos explicó, que cuando el embudo se pone más angosto, es que ya está a punto de salir. ¿Y que nos ayuda a salir de ese embudo? La adoración (en conjunto con la oración y la intimidad, pero la adoración es la que trae rompimiento a tu vida).

Comencemos a mirar el Salmo: Desde aquí será de la versión Dios Habla Hoy

Bendeciré al Señor a todas horas; mis labios siempre lo alabarán.

Salmo 34:1 DHH

Nuestra adoración debe ser constante, sin parar. No tiene que ser música, pero solo con el reconocimiento de quien es Dios, basta. Nos ayuda a recordad quien es él y quienes somos nosotros para él.

Recurrí al Señor, y él me contestó, y me libró de todos mis temores.

Salmo 34:4 DHH

Ir al Señor es el mejor lugar en el cual podemos estar. Estar en Su presencia nos conecta con el y entramos en esa hermosa comunión.

Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría y jamás se verán defraudados.

Salmo 34:5 DHH

Luego de un tiempo de encuentro con Papa, de adoración, de transparencia, todo cambia. Nuestros rostros son resplandecientes, porque salimos con nuevas fuerzas, una fe reestablecida y con la esperanza de que ya estamos por salir del “embudo”.

El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.

Salmo 34:18 DHH

No sé si tú que me lees estas pasando por algo así, si tu corazón está hecho pedazos. Si estas pasando por un proceso que ha drenado tus fuerzas. Pero Papa está cerca de ti, y te ve en el lugar en el cual estas. No te rindas, sostente de Su mano.

Honren al Señor, los consagrados a él, pues nada faltará a los que lo honran.

Salmo 34:9 DHH

El Señor honra a los que le honran. En medio de la prueba puede parecer que no; pero la victoria más asegurada la tienes cuando honras a Dios en medio de lo que sea.

Yo me siento orgulloso del Señor; ¡óiganlo y alégrense, hombres humildes!

Salmo 34:3 DHH

De pequeños nos gustaba presumir a nuestros padres. Como si fuesen super héroes y todo lo podían. La adoración es eso; presumimos a Dios con todo el mundo que nos ve y cada invitación a hacerlo es una cita divina para alegrarnos en su presencia.

Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!

Salmo 34:8 DHH

Si aún no has probado algo de lo poquito que compartí contigo, te invito a que “pruebes y veas” todo lo hermoso que la adoración a Dios puede hacer en medio del proceso.

Quizá ahora no estés en un embudo, pero es bueno que practiques esto, porque uno se fortalece y en el momento de la prueba, todo sigue natural aun con el dolor. Son muchas más las cosas que puedo decirte, pero te las iré contando poco a poco.

“Hay un final para el dolor. La adoración rompe las cosas”

Pastora Carmín Pillot

¡Sigue adorando!

Daina Liz Cintrón

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