¡Ánimo!

Cuando te conviertes en un líder, ya sea en la iglesia, en un equipo deportista, en el trabajo, etc., comienzas tu labor emocionado, queriendo echarle ganas a todos los proyectos y metas, ya sea a corto o largo plazo. Claro… siempre se inicia la labor con una mente clara en lo que quieres lograr, conociendo tus objetivos.

Pero ¿qué pasa cuando a mitad de camino las cosas no marchan bien? ¿Qué pasa cuando la idea de lo que sería tu liderazgo no es la que ves en la actualidad? La realidad es que estas cosas pueden pasar… Es más, diría que es hasta normal experimentarlas. Todo líder puede pasar por desánimos, porque no todo suele salir bien. Yo diría que los momentos de aprietos son los buenos porque ahí se podrá destacar su carácter y la forma de tomar decisiones en momentos de presión y tensión.

Toma a Josué como ejemplo, uno de los mejores líderes en la historia bíblica, por su confianza en Dios y obediencia a Él. Josué tenía su mente clara— llevar al pueblo de Dios a la tierra prometida; y éste tuvo sus obstáculos y retos (te invito a leer el libro de Josué). Sin embargo, Dios fue claro desde el principio con él, en Josué 1:6 diciendo:

“Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.”

Josué 1:6 (RVR1960)

Josué hizo suya la meta de Dios, y trabajó para alcanzarla hasta lograrlo, aunque se topara con gigantes en el camino (¡literalmente!), fue eficiente y cumplió su objetivo.

Entonces, ¿cómo podemos vencer el desánimo? Existen muchas recomendaciones para esto, pero lo que sí debemos hacer es recordar una vez más por qué iniciamos. Esto es importante porque los obstáculos nos hacen perder el sentido de lo que hacemos; y si volvemos al origen de todo, sin duda esto puede darnos el empujón que necesitamos para seguir trabajando.

Sabes, tu posición como líder puede depender de tus metas y esfuerzos, pero siempre ten en mente, que estas donde estas gracias a Dios. Dios te ha capacitado para que des lo mejor de lo mejor en cada uno de tus proyectos. Cree en esa capacidad, cree en Él y solo haz como dice en su palabra… esfuérzate y sé valiente.

Así que, cobra ánimo. Tú puedes.

¡Abrazos!

Shirley Figueroa

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