5 errores que cometemos en el noviazgo

Es cierto que el tema del amor nos rodea. Lo vemos en todos los medios de comunicación. Está presente en el supermercado, en los restaurantes, en los parques; en fin, en todas partes. Dios es amor y es una relación en sí. Además, nos creó para amar y vivir en comunidad.

El tema del amor se menciona varias veces en la Biblia. Incluso, la Biblia habla sobre varias parejas, pero no discute casi o nada el tema del noviazgo. Recuerdo que cuando comencé mi primer noviazgo cristiano, comencé a buscar mucho en la Biblia porque quería hacer las cosas bien. Hice varios planes de lectura de la aplicación de la Biblia en el teléfono. A pesar de haber completado uno de los planes, lamentablemente, me quedé con dudas y mis preguntas se acumularon.

Luego de haber estado más de cinco años en un noviazgo con un pastor, me di cuenta de todo lo que aprendí sobre las relaciones a través de esa experiencia. Más allá de analizar lo bueno, me di cuenta de muchos errores que hasta yo había cometido en esta relación y en las anteriores. Además, me percaté de por qué mis noviazgos anteriores no habían funcionado.

En ocasiones, nos ponemos a pensar en por qué seguimos solos y no encontramos a esa persona que Dios tiene para nosotros, por qué esta relación no está funcionando o por qué aquella relación terminó. Es por eso que hoy, en vez de decir qué cosas podemos hacer en un noviazgo cristiano, decidí compartir cinco errores comunes que cometemos en el noviazgo. Deben ser muchos más; sin embargo, pienso que varios de esos errores caen bajo estas categorías.

¿Cuáles son esos cinco errores que cometemos en el noviazgo?

1. Entrar en una relación para no estar solos

Muchos –por no decir todos– en algún momento hemos pensado en que ya estamos hastiados de estar solos, que queremos una pareja, que anhelamos conocer esa persona con quien nos casaremos. Oramos, ayunamos, intercedemos y hacemos vigilias en nuestros cuartos para que Dios finalmente envíe a esa persona.

Estar solo no es malo. Sí, Dios nos creó para vivir en comunidad, y sí, Génesis 2:18 habla sobre la ayuda idónea. Sin embargo, pensemos en Jesús y en Pablo. Nunca se casaron y nunca les faltó nada. De hecho, en 1 Corintios 7:8 Pablo dice: “A los solteros y a las viudas les digo que sería mejor que se quedaran como yo”.

La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.

Hermann Hesse

Hay que admitirlo, no nos gusta estar solos y la mayoría de las veces es porque no nos amamos a nosotros mismos. Entonces, nuestra baja autoestima nos manipula y nos hace entrar en relaciones que, en ocasiones, terminan siendo tóxicas.

Antes de empezar una relación, debemos amarnos porque si no sentimos amor por nosotros, ¿qué tenemos para ofrecerle a la otra persona?

No es malo querer tener pareja, sino que debemos pensar si nuestro porqué es el correcto.

Quédate soltero/a hasta que alguien realmente complemente tu vida de una manera que sea mejor no estar soltero/a. Si no, no vale la pena.

Autor desconocido

2. No pensar en el matrimonio

Hace muchos años, un ex-compañero de trabajo y yo comenzamos a hablar sobre las relaciones de pareja. Era la primera vez que escuchaba a alguien hablar sobre el noviazgo de la manera que él lo hacía. Dijo: “El propósito del noviazgo es el matrimonio”. Yo nunca lo había visto de esa manera, por lo que esas palabras se quedaron resonando en mi mente. 

Le mencioné que muchas personas no están juntas buscando casarse. “Pues, están perdiendo el tiempo”, respondió. Me impactó su respuesta, pero más me sorprendió el hecho de que es verdad. No solo estamos perdiendo nuestro tiempo, sino que estamos perdiendo el tiempo de la otra persona.

Anteriormente, he escuchado que en una relación nunca se pierde el tiempo porque vale más lo que aprendemos. No obstante, ¿se imaginan lo que hubiésemos obtenido por saber esperar en la soltería hasta que llegara la persona indicada en el momento justo?

El noviazgo debe ser la preparación hacia el matrimonio. Lamentablemente, muchas veces hay noviazgos que se convierten en nuestros desajustes emocionales y mentales que afectan la próxima relación.

Aunque el matrimonio no debe ser una meta en la vida para nuestra realización como seres humanos en la sociedad, debemos entender que el matrimonio debe ser el próximo paso en un noviazgo. El matrimonio trae crecimiento personal, mental y espiritual.

3. Pensar en el matrimonio demasiado rápido

Me he fijado que este error se comete demasiado dentro del vínculo cristiano. He visto cómo parejas que no llevan ni un año conociéndose se comprometen en poco tiempo. Es cierto que no existe un tiempo específico que una pareja debe esperar para pedir la mano; sin embargo, el noviazgo es un viaje que se debe disfrutar. No hay que tener prisa, pero tampoco es esperar muchos años.

Es triste decir que conozco varias personas que quisieron dar el próximo paso en el noviazgo demasiado temprano y han terminado en divorcio. Conozco dos personas cristianas que tuvieron dos años de relación. Decidieron que ese tiempo fue suficiente para conocerse y se casaron. Lamentablemente, no duraron más de un año casados.

Conozco otra pareja, ambos cristianos también. Se agarraron de la frase “el tiempo de Dios es perfecto” y, luego de alrededor de seis meses de noviazgo, se casaron. Ya saben cómo terminó. Se divorciaron en poco tiempo, luego de tener una hija.

Como mencioné en el punto anterior, el propósito del noviazgo es el matrimonio y debe ser el próximo paso. No obstante, hay que conocer bien a la pareja, no importa si llevaban años de amistad. En mi caso, conocí a mi actual esposo en el 2010, nos hicimos novios a finales del 2012, pero nos casamos en el 2018. Quizás sí fue un tiempo exagerado esperando o conociéndonos, pero hoy puedo testificar que todo pasa cuando tiene que pasar.

4. Ser egoísta

Todos citamos de memoria 1 Corintios 13:4-5. Al afirmar este pasaje, en muchas ocasiones, hacemos énfasis en la parte de que “no es egoísta” (NVI) o “no busca lo suyo” (RVR1960). Hasta nos parece obvio decir que no debemos ser egoístas, pero ¿no se han fijado que es nuestro error o pecado más común? Sí, siempre pensamos en nosotros y cómo las situaciones nos afectan.

Nos cuesta admitirlo, pero casi siempre –o siempre– estamos pensando en nuestras inclinaciones. Además, queremos que nuestra pareja se interese por lo de nosotros. Incluso, preferimos ir a nuestras fiestas familiares, pero no queremos ir a las fiestas familiares de nuestra pareja. A veces, repetimos o escuchamos la oración: “Siempre hacemos lo que tú quieres hacer”. ¿Te suena?

Creo que el egoísmo es el error que más cometemos en el noviazgo. Vivimos en un mundo individualista en el que se nos enseña a luchar por lo de uno y a pensar solo en uno. Sin embargo, no podemos vivir conforme a este mundo (Romanos. 12:2).

Aunque aún no están casados, en una relación se debe pensar como si los dos ya fueran uno. Recuerden que el noviazgo es el reflejo del matrimonio. Muchas peleas y confrontaciones que tengan ahora son las que tendrán en el futuro, si no se trabaja a tiempo. La raíz de esas contiendas es el egoísmo.

5. Quedarte cuando debes irte

Sí, como mencioné previamente, el propósito del noviazgo es el matrimonio. Sin embargo, ¿qué pasa si el noviazgo no es saludable y trae más problemas que paz?

Las discusiones son parte de toda relación, pero debe haber siempre una línea que no se puede cruzar. Hay personas que dicen que si la pareja no pelea es porque no le importa, y hasta cierto punto es verdad. No obstante, hay que admitir que existen personas que pelean por todo y por nada.

Las peleas no son lo único que sucede en una relación para darte cuenta de que es hora de salir de ahí. El control y la falta de respeto son alertas fáciles de notar, pero muchas veces hay otros factores que parecen insignificantes.

Conozco varias personas, incluyéndome que se han quedado en una relación, aunque sean infelices por varias razones.

Por ejemplo:

  • Porque la pareja tiene potencial, aunque no haya demostrado nada todavía
  • Porque ya están acostumbrados a la persona
  • Porque tienen miedo de quedarse solos si terminan esta relación
  • Porque dicen “no conseguiré algo mejor”
  • Por el aprecio que le tienen a su familia
  • Porque “Dios lo dijo” – ¡Cuidado!

El último punto es el más peligroso. Hay ministros que se encariñan con la constitución de la pareja y no piensan en las personas que la componen. Sabemos que existen personas que usan a Dios para justificar decisiones o pensamientos, aparte de que muchos se mueven por lo que sienten y no porque realmente Dios les está revelando ese mensaje.

Conozco personas que se han quedado en una relación, a pesar de lo infelices que ambos son, porque algún pastor, profeta o evangelista les dijo que esa relación es de Dios. Como cristianos maduros, debemos tener cuidado cuando recibimos palabras, sobre todo si afecta nuestro futuro. Oren juntos e individualmente para que Dios les reveles a ustedes si ese noviazgo es de Él verdaderamente.

En fin, debemos recordar que Jesús nos enseña a sembrar en tierra fértil. Hay que ver si ese noviazgo es esa tierra fértil para continuar sembrando. Además, se debe tener en mente que Dios hace las cosas con un propósito; Él nunca juega a los dados. Por último, en una relación se supone que sientas paz. Si no sientes paz en tu relación, hay algo que debes reevaluar.

¿Reconoces algunos de esos errores? ¿Los has cometido? ¿Los sigues cometiendo?

Un abrazo,

Isa Figueroa

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