El líder que siembra

SI algo sé que es importante cuando ejerces como líder (sin importar en qué grupo) es sembrar. Más allá de tener una posición donde se planifica, organiza y se exige, un líder debe saber inspirar a otros, porque sin la propia inspiración ¿cómo alcanzar la meta que tengan todos en conjunto? Y para inspirar se necesita sembrar en la mente y corazón de aquellos que trabajen, no para él, sino con él en el mismo objetivo. Cuando hablamos de sembrar, piensa en la manera en que puedas impactar a otros, con el fin de que tengan huellas para seguir.

Pero hay algo más que debemos tener en mente y es que los terrenos (entiéndase por personas) que reciban esa semilla no todos serán iguales. Para entender esto, tienes la parábola del sembrador encontrada en Mateo 13:1-9 y su explicación en los versos del 18 al 23.

Habla de cómo la semilla cae en distintos terrenos y qué le sucede al permanecer en cada uno de ellos. Una semilla cae en el camino y no hizo efecto alguno porque las aves se la comieron. Otra cayó entre piedras, donde no había mucha tierra, así que no sobrevivió porque no tenía la profundidad suficiente. Otra cayó entre espinos que la
ahogaron. Solo habla de una que cayó en buen terreno hasta dar fruto y cumplir su objetivo.

¿Por qué te cuento esto? Porque tal vez te encuentras tratando de inspirar o motivar a un pequeño o gran grupo de personas para alcanzar una meta especifica y sientes que no estás teniendo éxito. Posiblemente te has desanimado porque no encuentras cómo ejercer tu posición en un momento difícil. Mi exhortación es a que tengas fe y confíes en que estás haciendo tu parte.

Hay quienes puedan aprender de ti, recibir tu amonestación e instrucción, trabajar gracias a tu ejemplo de esfuerzo e inspiración, como otros simplemente no. Aun así, continúa esforzándote como líder, siendo ejemplo, no para que hablen bien de ti luego, sino para que dejes huellas que otros puedan seguir para alcanzar sus metas en Dios, en la vida, en sí mismos. La parábola habla de varios lugares donde la semilla no tuvo éxito y resalta solo un terreno fértil.

Si logras motivar e inspirar a una sola persona, quiero que entiendas que eso será suficiente. Da la milla extra y permite que Dios se encargue de preparar el terreno en el corazón de toda la gente que busques ayudar, inspirar y guiar. No te ocupes de pensar tanto en si hiciste esto de una forma y no de otra. Sé luz en medio de tinieblas, sé sal que sazone, sé el líder que no se canse de sembrar.

Con mucho amor,

Shirley Figueroa

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