Salud Mental y Espiritualidad: ¿Se relacionan?

Hoy en día la salud mental es un tema “trendy”. Las redes sociales están llenas de frases positivas y recomendaciones para cuidar nuestra salud mental. Pero, me resulta interesante y preocupante a la vez, que aún con todo esto, vivimos en un tiempo donde las estadísticas presentan la mayor cantidad de personas en la historia con problemas de salud mental.

¿Qué dicen las estadísticas?

En el 2017, alrededor de 792 millones de personas reportaron algún trastorno de salud mental, es decir, un poco más del 10% de la población mundial. Este mismo estudio, estimó  que en Puerto Rico el 13.6% de la población presentaba algún problema de salud mental o abuso de sustancias; incluyendo depresión, ansiedad, bipolaridad, trastornos de alimentación, trastornos por consumo de sustancias (alcohol y/o drogas) y esquizofrenia; siendo los trastornos de ansiedad y depresión los de mayor prevalencia. 

Otro estudio realizado por la MHA (Mental Health America), reportó en su informe del 2021 las siguientes estadísticas: 

  • El 19% de los adultos en Estados Unidos han presentado problemas de salud mental, es decir, 1.5 millones de personas más que el último reporte. 
  • La ideación suicida continúa aumentando en la población adulta. Esto es 460,000 personas más que el 2020.
  • El 9.7% de la población juvenil reporta trastornos de depresión mayor severa, siendo uno de los índices más altos reportados en esta población en Estados Unidos.
  • El 60% de los jóvenes con depresión en Estados Unidos no reciben ningún tratamiento de salud mental. Solo el 27% de los que reciben el tratamiento, son consistentes en el proceso. 

Esto es solo una muestra de la realidad en la que vivimos. La pregunta es: ¿qué tiene que ver esto con la iglesia o la espiritualidad? Tiene mucho que ver y te explicaré por qué. 

Dentro de nuestras congregaciones hay muchas personas que son parte de esta estadística. Vemos adultos, jóvenes y aún niños con problemas de ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación, entre otros. En cada congregación existen hombres y mujeres que vienen de contextos familiares abusivos. Líderes y pastores que aman a Dios, pero están luchando con adicciones, inseguridades, traumas, sentimientos de abandono, problemas matrimoniales o crisis emocionales. 

La respuesta de Jesús

Jesús fue honesto y nos dijo que mientras vivamos en este mundo enfrentaríamos tristezas, pruebas y aflicciones. Esas pruebas, tristezas y aflicciones también incluyen problemas de salud mental y conducta humana. Sin embargo, nos dejó un “pero” que siempre infunde esperanza… “pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 NTV).

Jesús fue intencional con sus palabras y en cada discurso infundía esperanza en todos los que lo escuchaban. Hoy, cuando las leemos en la Biblia, experimentamos el mismo efecto en nosotros. Jesús sabe que necesitamos la esperanza para vivir. 

Las personas que atraviesan por desórdenes mentales o crisis emocionales, en algún punto de sus vidas sienten perder la esperanza de ser libres de la depresión, la ansiedad o del diagnóstico que han recibido. En la mayoría de los casos pueden pensar que no hay solución a su problema. Por esto, no podemos olvidar que Dios nos ha provisto de herramientas espirituales poderosas que nos permiten afrontar las crisis que surgen en el camino como la esperanza (1 Pedro 1:3), el amor (1 Juan 3:11), el autocontrol (2 Timoteo 1:7) y el descanso (Mateo 11:28). 

Una espiritualidad madura y saludable nos ayuda a desarrollar la mentalidad correcta para manejar los problemas que afectan nuestra conducta y emociones. La Dra. Alejandra Rodríguez, psiquiatra de Clínica Alemana, lo expresa de esta manera: “La fe nos rescata en los momentos difíciles, nos da esperanza porque nos ayuda a vivir con sentido el dolor, a hacernos las preguntas correctas sobre cómo quiero vivir esta dificultad”.

Una espiritualidad fundamentada en Dios y su palabra nos hace sentir que tenemos un propósito, nos enseña que no tenemos el control de todas las cosas y, orienta nuestra mente a la esperanza y a las oportunidades. Así también, ayuda a ampliar nuestra red de apoyo y a llevar una vida emocionalmente saludable. Es por esto que, como diría Peter Scazzero en su libro Espiritualidad Emocionalmente Sana, “la salud emocional y la madurez espiritual son inseparables”.

En los próximos artículos de esta serie estaré compartiendo contigo otros aspectos en los que la salud mental y espiritualidad se relacionan.

Te dejo con estas palabras de Jesús en Juan 14:27

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.

Jesús

Miredys Valcárcel

Referencias:

Mayo Clinic (2019). Espiritualidad y alivio del estrés: Haz la conexión. Published online at mayoclinic.org.

Retrieved from: ‘https://ourworldindata.org/mental-health’ [Online Resource]

Ritchie, H. & Roser, M. (2018) “Mental Health”. Published online at OurWorldInData.org.

Rodríguez, A. (2015) Salud Mental: Los beneficios de tener fe. Clínica Alemana. Scazzero, P. (2015). Espiritualidad Emocionalmente Sana.

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