Ruido, polvo y destrucción

Me atrevo a decir que la mayoría de la mujeres tenemos muchas responsabilidades sobre nosotras. Socialmente tenemos un sinnúmero de demandas que debemos cumplir y otras que nos imponemos. Sumándole peso a las cargas/responsabilidades que ya tenemos.

Personalmente, batallo con el cúmulo de responsabilidades con las que tengo que lidiar a diario. Hay días que mantener el balance es difícil por no decir imposible.

Queremos ser excelentes en todo, con todo y con todos, pero muchas veces nos olvidamos de nosotras o nos colocamos en la última posición en la lista de prioridades. Sin darnos cuenta que si nosotras no estamos bien, difícilmente podremos cumplir o disfrutar de nuestra rutina. ¡Sí! Sí, es posible llegar a disfrutar de nuestras rutinas, solo conlleva un cambio de perspectiva.

Esta semana ha sido una muy “cargadita” para mí. Hace una semana murió un ser querido (no pudimos llegar a tiempo para despedirnos), reparaciones en mi casa (eso conlleva, desorden, polvo, ruido, etc.). La primera noche en la que no pude dormir en mi cuarto debido a las reparaciones que se están haciendo no niego que me desesperé. Mi rutina había sido alterada abruptamente, y aunque me sentí al borde de la desesperación por unos segundos me detuve, cerré mis ojos y pensé: escuchar todo este ruido, no tener acceso a mi cuarto, el polvo, etc. esta sucediendo porque tengo una casa… ¡gracias Dios por mi casa!

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:6-7

Mujeres, no siempre tendremos quién nos de la “charla motivacional” y muchas veces nos tocará a nosotras colocar nuestros pies en el suelo, reajustar nuestra perspectiva y mirar esos pequeños detalles por los que podemos estar agradecidas dentro del desastre del ruido, polvo y destrucción.

Mi exhortación en esta ocasión es que no te olvides de tí, de tomar tiempo para tí, de entender que debes estar bien para seguir marchando en este camino llamado vida. Además, que no siempre las condiciones que nos toquen vivir serán fáciles, cómodas y convenientes, sino que llegaran los días en los que el ruido, el polvo y la destrucción estarán presentes, pero por encima de eso estará nuestra gratitud a Dios por los pequeños grandes detalles que nos regala día con día.

Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallaran descanso para sus almas. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.

Mateo 11:28-30

Bendiciones,
Jennifer Mauras-Rivera

Ps. Toma tiempo para:

  • Mirar un amanecer
  • Caminar en el bosque/campo • Ir a la playa/lago
  • Viajar (puede ser local)
  • Mirar una puesta de sol
  • Siembra una planta
  • Tararear/cantar una canción
  • Alimentar algún animalito como aves, ardillas (EEUU) 🙂 • Caminar en un laberinto
  • Comer algún postre o cena que te guste, etc.

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