Que lo escuche el Padre
En una ocasión disfrutaba de un buen tiempo de adoración en una iglesia. En medio del servicio, una de las chicas que cantaba con el grupo, comenzó a fluir en un cántico espontáneo y le decía a la congregación que en ese momento no se dejara llevar por la letra de una canción. Sino, que cada cual cantara su propia canción. «Mi propia canción?” pensé. … Continúa leyendo Que lo escuche el Padre
